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Bisagra

La ortodoncia son 2.400 €. ¿Ya la cubre la pensión, o se paga aparte?

Es la discusión de todos los meses, y no se gana con una hoja de cálculo. Bisagra clasifica veintitrés gastos concretos según el Código Civil español: dice si la pensión de alimentos ya los cubre —volver a facturarlos es cobrarlos dos veces—, si se comparten por encima de ella, o si necesitaban el acuerdo del otro progenitor antes de comprometerlos. Y te enseña de dónde lo saca: el artículo, con la cita literal del BOE, la fecha en que ese texto entró en vigor y el enlace al texto consolidado. Gratis, sin suscripción y sin cuenta.

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Cuatro respuestas, y una de ellas es «no lo sé»

Elige la categoría y el concepto —Salud › Ortodoncia— y Bisagra contesta una de cuatro cosas, con los artículos del Código Civil citados debajo. La cuarta es negarse: hay gastos que dependen de hechos que la app no puede conocer, y ahí decir «no se puede determinar» es la única respuesta honesta. Todo el clasificador es gratuito e ilimitado.

  • Ya lo cubre la pensión Comida diaria, vivienda, ropa, sanidad rutinaria, colegio, transporte escolar, comedor, embarazo y parto, estudios superiores. Es lo que el artículo 142 llama sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción: para eso está la pensión. Volver a pasarlo al otro progenitor es cobrarlo dos veces, y ese es el error más común de un libro de gastos compartido.
  • Se comparte, y no hay que pedir permiso Ortodoncia, gafas, terapia prescrita y urgencias. Es asistencia médica del artículo 142, pero una cantidad periódica ajustada a las necesidades «en cada momento» (art. 93) no pudo absorber un desembolso así: se paga por encima de la pensión y en proporción a los medios de cada uno. Ninguno de los dos tiene que esperar un permiso para que traten a un hijo — el artículo 156 valida expresamente lo que uno hace solo en caso de urgente necesidad.
  • Necesitaba el acuerdo de los dos Extraescolares, campamento, viaje de fin de curso, móvil o portátil, autoescuela, comunión o celebración, colegio privado. Nada de esto es indispensable en el sentido del artículo 142, así que uno no puede comprometer al otro apuntando al niño y mandando después la factura: la patria potestad se ejerce conjuntamente (art. 156). Y en el colegio privado la app dice lo incómodo — un compromiso mensual duradero se arregla modificando las medidas, no facturándolo cada mes.
  • El reparto del artículo 146, no el 50/50 Cuando un gasto se comparte, la ley no dice «a medias»: dice que se reparte «en proporción al caudal o medios de quien lo da» (art. 146). Escribes los dos ingresos netos y el importe, y la app devuelve el porcentaje y los euros de cada uno. Las cifras que introduces no se guardan en ninguna parte: el cálculo vive y muere en esa pantalla.
  • Tu convenio manda sobre la app Toda respuesta lleva esa advertencia, siempre, en los cinco idiomas: si vuestro convenio regulador aprobado judicialmente dice «extraescolares al 50 %», la pregunta ya está contestada y la regla general es ruido (art. 90). Y la advertencia más importante que hace este motor es contra sí mismo: las palabras «gasto ordinario» y «gasto extraordinario» no aparecen en el Código Civil. Son jurisprudencia, y la app lo dice en pantalla en vez de disfrazar de ley lo que es práctica de los tribunales.
  • Y cuando no puede, se niega Las clases particulares que un hijo necesita para aprobar son «educación e instrucción»; las de refuerzo por gusto son una elección. Cuál de las dos es, la app no puede saberlo, así que lo dice con nombre: depende de la necesidad. Igual con un tratamiento estético — si es asistencia médica es un juicio clínico, no jurídico. Y si el concepto no está en el catálogo, no extrapola. Un motor que siempre tiene una opinión está adivinando, y aquí una respuesta inventada es dinero entre dos personas que ya discuten.

Los nueve artículos que cita el motor —90, 93, 142, 145, 146, 147, 152, 156 y 1966— viajan dentro de la app, descargados del servicio de legislación consolidada del BOE, y la pantalla enseña la fecha de descarga. De cada artículo se guarda la versión vigente, no la de 1889: el artículo 93 nació hablando de autorizar el matrimonio de quien está en peligro de muerte, y citar el bloque tal como viene sería citar ley derogada.

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El artículo, a un toque del recibo

El clasificador no vive aparte: cada gasto que anotas lleva su concepto legal, así que la norma que gobierna un recibo está pegada al recibo. Y alrededor sigue estando lo que hace falta para llevar el día a día.

  • Gastos con su concepto legal Anota el gasto, quién pagó, cómo se reparte y la foto del recibo. Al elegir la categoría la app te ofrece solo los conceptos que encajan —Salud te da ortodoncia, gafas, terapia, urgencias— y desde la propia fila abres el fallo con sus artículos. El saldo dice sin rodeos quién debe a quién.
  • El calendario, resuelto Semanas alternas, 2-2-3, 2-2-5-5, fines de semana alternos o un patrón personalizado. Elige el de tu convenio, marca la fecha de inicio y los meses que vienen se calculan solos, con el próximo cambio siempre a la vista.
  • Los cambios de la vida real Intercambios, vacaciones y días de enfermedad se anotan como excepciones sobre un día concreto, sin tocar el acuerdo de fondo. El patrón acordado sigue visible debajo, que es lo que evita la siguiente discusión.
  • Un registro con integridad Entregas, acuerdos, incidencias y notas, en orden. Cada anotación se sella con la huella SHA-256 de la anterior, así que una entrada modificada o borrada después se detecta. Y las reclamaciones de pensiones prescriben a los cinco años (art. 1966), que es exactamente por lo que conviene tener las fechas escritas.
  • Tus datos no salen del móvil Sin cuenta, sin registro, sin servidor. Nadie —ni nosotros, ni la otra parte, ni un juzgado— puede leerlo salvo que tú lo exportes y decidas compartirlo. Y los ingresos que escribes en la calculadora del artículo 146 no se guardan ni siquiera en tu dispositivo.
  • Cinco idiomas, una sola legislación La app está en español, inglés, portugués, francés y alemán, con las fechas y el calendario en el idioma que elijas dentro de la app, no en el del teléfono. Pero el motor aplica el Código Civil español y solo ese: lo dice en pantalla en los cinco idiomas, porque traducir la interfaz no traduce la ley.
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Saber lo que dice la ley es gratis

El clasificador y el reparto del artículo 146 no tienen suscripción, ni límite de consultas, ni cuenta que crear. Lo que se paga es el archivo: llevar más de un hijo y guardar sin tope los gastos y las anotaciones.

  • Gratis · para siempre Los veintitrés conceptos del clasificador con sus artículos citados, la calculadora del artículo 146, el calendario de custodia completo con excepciones y próximo cambio, un hijo, hasta 10 gastos y hasta 15 anotaciones del registro.
  • Premium anual · 49,99 €/año El plan recomendado (unos 4,17 €/mes). Todos los hijos, gastos y recibos ilimitados, registro ilimitado y exportación en PDF del historial.
  • Premium mensual · 6,99 €/mes Lo mismo, mes a mes, si prefieres no comprometerte. Solo suscripción: no hay compra única ni niveles ocultos, y se cancela desde Ajustes de iOS.

Los precios que ves aquí son los de España; la app siempre muestra el de tu país antes de comprar. Las suscripciones se renuevan solas hasta que las canceles, y se cancelan desde Ajustes › Apple ID › Suscripciones, al menos 24 horas antes de la renovación.

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Lo que pasa entre vosotros dos no sale del dispositivo

Sin cuenta, sin servidores nuestros, sin anuncios y sin analítica de terceros. Lo único que sale del teléfono es la suscripción: la compra la gestiona Apple y la valida RevenueCat, que solo ve un recibo y un identificador anónimo.